domingo, 31 de mayo de 2020

DOS GUERRAS Y UN POLIZÓN: LA HISTORIA DE UNA FAMILIA SICILIANA


Familia Siciliana en Argentina


Antonieta

Historia

Sicilia, Italia

En aquella primavera del año 1919 donde los árboles afloraban las primeras hojas verdes, en Motta Camastra veíamos los techos rojos brillar por los rayos del sol. La guerra aún no había borrado el bello paisaje de este pueblo en la provincia de Mesina, región de Sicilia. En uno de esos resplandecientes días de primavera Antonina jamás pensó que su vida cambiaría para siempre. El fuego de la guerra estaba arrasado con parte de Italia el país estaba sumido en la miseria que va dejando los conflictos. La tristeza se veía en los rostros de los niños, hombres y mujeres, las pérdidas, la falta de alimentos y medicamentos se notaba en el cuerpo de todos. 

Italia tenía una histórica rivalidad con Austria-Hungría y en el año 1915, el país decidió enfrentar al Imperio austriaco con el fin de reclamar las tierras concedidas desde las guerras napoleónicas, así fue que Italia entra a combatir en la Primera Guerra Mundial, los italianos querían sus tierras devuelta y su control sobre ellas. Ya el conflicto entre otros países tenía más de un año desarrollándose en Europa. 

Al principio tomaron con gusto y buena voluntad ir a pelear por lo que le pertenecía a Italia que por años había batallado para conservar su pasado, sus propiedades y éste no sería la excepción. La guerra estaba consumiendo a Europa, la mano de obra, trabajadores de las industrias dejaron sus puestos para ir a luchar en las batallas. Y los campos también estaban quedando solos. Antonina sintió que no todo esta perdido todavía le quedan sus tres hijos y su esposo, junto saldrán adelante. 

Pasaron tres años desde que todo empezó, y todavía los italianos siguen luchando día a día para mantenerse vivos, el enemigo ha sido despiadado, se han desplazado a varias regiones, el regimiento italiano ha decidido llevar a las trincheras a todos los hombres para detener el avance. 

Cada día son más los que se van y cada vez más son jóvenes, hasta los viejos han tenido que partir y de una vez se despiden de su familia como sabiendo que ya nunca más volverán. De los pueblos vecinos ya no quedan hombres son todos mujeres solas con sus hijos, hay quienes se van en barcos huyendo hasta otro continente, se habla que el destino es América, dicen que allá no conocen la guerra que hay prosperidad y están dispuestos ayudar a los inmigrantes. 

—Rezaré todos los días para poder partir con la familia, los niños, Salvador y yo, pensaba Antonina.

Los soldados vienen buscar a los hombres del pueblo para que vayan a las trincheras. Ya no se ve el mismo entusiasmo de luchar que antes, la guerra ha dejado muchas muertes, sufrimientos, separaciones y decepciones. 

—Esto parece no terminar. 

La seguridad que se tenía de ganar se ha perdido con el tiempo, el conflicto se ha extendido. 

—Nadie quiere ir y morir allá entre bombas y ráfagas. 

Los hombres van obligados, son campesinos y no han sido preparados para la guerra. No pueden oponerse, igual se los llevan, no tienen escapatoria. 

—Temo por Salvador no quisiera que se lo lleven, quedarnos desamparados en medio de la guerra. 

Se ve como las personas pierden su humanidad la guerra hace salir el demonio, lo peor, tanta miseria, miedo y poder hacen salir la maldad. En Motta Camastra se ayudaban unos con otros, comían lo que se conseguía, pero era cada vez más difícil todo estaba quedando devastado. Los pocos animales que habían tenían que esconderse para que no se los llevaran.  

—¿Cuándo terminará este sufrimiento? Pensaba Antonina. 

—¿Dónde estará Salvador? No ha regresado.

— ¡Dios protégelo! que vuelva a casa pronto está anocheciendo. 

—Antonina esperó dos horas a Salvador, pero no había nada que comer, los niños se quejaban de hambre. 

La angustia hizo que saliera a buscar por los alrededores, cerca estaban unos soldados y no quiso seguir por ese camino. Llegó a casa de uno de sus vecinos y tocó la puerta.

—Llamó varias veces hasta que salió Giovanni, el vecino que acompañaba a Salvador, todos los días a buscar comida.

—Antonina ¿Qué hace aquí a esta hora? preguntó Giovanni.

—Es peligroso que una mujer ande en la calle a esta hora de la noche.

Ya habían pasado más de las 9:00 p.m. con la desesperación y las ganas de encontrar a Salvador no se había dado cuenta de la hora, había un régimen en el pueblo de no salir después de esa hora si conseguían a alguien incumpliendo la norma se lo llevaban detenido. Algunos volvían; otros no, era posible que se los llevaban a los campos de batalla. Y si era mujer corría el riesgo de ser maltratada o asesinada en manos de cualquiera, la guerra se presta para actos inhumanos, injusticias que nunca se pagan y abuso de autoridad. Antonina le respondió a Giovanni: Es Salvador no ha llegado a casa con la comida temo que se lo hayan llevado los soldados.

—Él salió con ustedes y no ha regresado.

—No, Antonina él no salió con nosotros, respondió Giovanni. 

—Entonces ¿Dónde está Salvador? no sería capaz de dejarnos solos, dijo Antonina. 

—No lo vimos, pudo ser detenido por los soldados que se están llevando a los hombres sin avisar, aseguró Giovanni.

—Quedamos pocos en el pueblo, las mujeres quedaran solas con sus hijos. Se llevan a todos, viejos, jóvenes y los que no estén en condiciones también. El miedo de morir en batalla nos ha consumido.

—La guerra parece no tener fin. Hay muchos que se van, huyen o prefieren morir en su tierra que sufrir en la batalla.

—Los horrores de la guerra no son fáciles de soportar. En las trincheras se ve y se sufre mucho ni siquiera los hombres somos capaces de aguantar tanto.

—Salvador no se iría sin avisar, sollozó Antonina.

—Llévate algo de comida por esta noche y mañana lo buscamos si en la noche no aparece, dijo Giovanni. 

Antonina se fue con lagrimas en los ojos, en la casa la esperaban sus tres pequeños hijos. Durante la noche no dejó de pensar le atormentaba la idea de perder a Salvador.

—Se lo llevaron, no lo volveré a ver nunca más. Se reciben cartas de los parientes en la guerra y con el tiempo ya no escriben más, nadie regresa de la batalla. Muchas familias siguen buscando a sus parientes en listas interminables desde que empezó la guerra sin suerte de encontrarlos.

—No nos despedimos, los niños no volverán a ver a su padre ¿Qué haremos ahora solos en esta casa?  

Al día siguiente, salió con los niños a los alrededores a buscar a Salvador, varios vecinos la ayudaron fueron horas de búsqueda incansable sin resultado, los niños ya están cansados y decidieron regresar a casa, Antonina tenía la esperanza de que Salvador estuviera esperándolos. Cuando llegaron la casa estaba igual de vacía que el día anterior, no hallaba que hacer parecía que se lo habían llevado a las trincheras. Los vecinos la ayudaron con la comida, pero ya sabía que la próxima vez ella tenía que salir a buscar sus propios alimentos, igual que las otras mujeres que quedaban solas. 

En la ciudad las veían con tristeza a Antonina le asustaba pasar por lo mismo y con el tiempo todas comenzaron a quedar solas. Ellas han tenido que salir de la casa y del cuidado de los niños para trabajar. Otras se van buscando trabajo en las fábricas, las mujeres están ocupando los puestos de los hombres en las industrias, pero esa decisión les podría costar la vida, los caminos son inseguros para las mujeres solas. Pasaron los días y no tenía noticias, se decía que se habían llevado a varios hombres entre ellos varios adultos y jóvenes era posible que Salvador fuese uno de ellos. Mientras tanto los ataques aumentaban, Italia se veía derrotada, pero no dejaba de combatir. Las fuerzas enemigas no habían podido avanzar. Unos daban de ganador a Italia, si el enemigo no podía avanzar ya habían ganado, seguirán vivos. El tiempo pasó y Salvador no apareció Antonina se convenció que nunca más lo volvería a ver, siempre lo recordaría y le hablaría a sus hijos de él. Se las arreglaba para llevar la comida a casa y cuidar a sus hijos.  A finales de la primavera llegaron unos soldados buscando a más hombres, preguntaron por Salvador Montes, Antonina les dijo que ya se lo habían llevado. 

—No sé si está vivo o muerto no he tenido noticias de él.

Los soldados le aseguraron que él no estaba en los registros de soldados, voluntarios o reclutados por el Esercito Italiano que por eso lo buscaban. Antonina no supo qué responder, los soldados pensaron que estaba escondido en algún lugar, amenazaron que sí no cumplía con su deber se tomaría como traición y si sea escapado nunca más podría volver a Italia. Luego de que los soldados se marcharon ella no dejaba de pensar qué habría sido de Salvador. 

Pasaban los días y en Motta Camastra no dejaban de hablar de los hombres que se quitaban la vida en el campo para evitar el sufrimiento de la guerra, otros huían a América, y otros morían en la batalla. Varias mujeres estaban como Antonina tampoco tenían noticias de sus esposos. En la iglesia después de la misa dominical hablaban de la situación, todas tenían la esperanza que los hombres desaparecidos hubiesen huido en barco hacia a América. Cada vez se iban más familias y hombres solos en busca de un futuro lejos de la guerra porque el miedo a morir a todos les atormentaba.

Así sobrevivieron hasta que en 1920 vieron terminar los conflictos, el país quedó en la ruina, había desesperanza por todas las vidas que se perdieron y todo lo que había arrasado la guerra. Los hombres empezaron a llegar de la batalla, unos heridos, otros con traumas, y el resto llegó a trabajar, los trabajos en los puertos aumentarían llegarían las ayudas de otros países. Por el Puerto de Palermo entraría la comida y medicinas. Había que levantar a Italia de la nada. Los hijos de Antonina crecían ya habían pasado tres años y todavía no tenía noticias de Salvador, ella se dedicó a trabajar como costurera con eso siguió adelante.  Pasaron años para reconstruir todo, pero la guerra dejó mucha destrucción a su paso. 9 millones de soldados y más 7 millones de civiles muertos. 

Veinte años después, estalló la Segunda Guerra mundial 1939. Alemania había formado desde la Gran Guerra un ejército poderoso, bajo el movimiento político y militar de los nazis querían tomar toda Europa con la ayuda de los fascistas en Italia, el país volvió a la guerra. Esta guerra se veía más agresiva que la anterior, comentaban todos en Motta Camastra. Los Alemanes se habían convertido en una potencia militar y el resto de Europa todavía no se había levantado por completo de años de conflictos. 

Otra vez llegaba el hambre, los hombres se fueron a la guerra y las mujeres quedaron solas, muchas ya sabían como sobrevivir a eso. Pasaron dos años en guerra, la comida había escaseado y tenían que salir en la oscuridad de la noche a buscar raíces debajo de la tierra para poder comer. Escarbaban buscando lo que fuese necesario para calmar el hambre, los campos quedaban destruidos con los ataques, Sicilia estaba amenazada era uno de los puntos de ataque de los británicos, las bombas caían cada vez más cerca el mar era un escenario de batalla. Las mujeres no podían salir ni de noche ni de día para que no se dieran cuenta que estaban solas, muchas desaparecieron en las noches. 

Los hijos de Antonina ya estaban mayores, y el miedo que fueran llamados a combatir la preocupaba. Antes de la guerra Salvador escribió una carta desde Argentina, decía que estaba bien, trabajaba en unas plantaciones de uva con otros inmigrantes italianos en Mendoza, una de las provincias del país. 

Contó que es muy bonita esa región él estaba seguro que a Antonina y a sus hijos les gustará vivir allí. También dio detalles de como escapó de Italia "si me hubiese quedado sería un número más en las largas listas de desaparecidos o caídos de la guerra", aseguró Salvador en la carta, un amigo lo ayudó a salir en uno de los barcos que partían hacia América, allí estuvo escondido durante el viaje, por más de 30 días, era un polizón. Quería que saliéramos de Italia para encontrarnos en Argentina, pero no se pudo la guerra cambió todo. Después de seis años en una guerra que terminó con más de 60 millones de personas muertas y una gran cantidad de refugiados en el mundo, Europa quedó en ruinas, otra vez hubo que levantar pedazo por pedazo y así fue. 

En el año 1951 después de 36 años de estar separados, todos nos fuimos a Argentina y vimos a Salvador, estaba cambiado e igual que yo, son muchos recuerdos y vivencias de todo lo que pasamos alejados uno del otro, él escapó de una guerra y yo viví las dos, cada uno tuvo la experiencia que debía vivir, Salvador sobrevivió en América y yo en Europa. Estamos juntos con nuestros hijos después de tantos años, las guerras no ganaron... le contaba Antonina a sus nietos, cada vez que los recuerdos llegaban a su memoria, estando sentada en su máquina de coser con la vista hacia las montañas llenas de nieve y rodeada de plantas de uva, en la provincia de Mendoza revivía momentos del pasado. 

*Esta historia aunque es ficción fue escrita con la ayuda de mucho de los recuerdos y vivencias de una de las familias italianas que llegaron a la Argentina con la esperanza de tener una vida lejos de las guerras y de las miserias en la que dejaron a muchos países de Europa. Gracias a mi buen amigo Matias Murabito, quien me autorizó a usar la foto de su familia para ilustrar esta historia, y por su información valiosa. Yo como otra inmigrante más de este mundo tan convulsionado me siento agradecida de Argentina por recibir a tantos extranjeros que han hecho de este país su nueva patria.

Fotos archivo.

Antonina junto a Salvador, hijos y nietos

Hijos de Antonina

Inmigrantes en el barco

Poema:

Al polizón
En un barco te marchaste
Huiste mi navegante
Me dijiste que volvías
A ese mismo puerto fui a esperarte
Pasaron primaveras, 
veranos, otoños e inviernos
Y ya nunca más mis ojos te vieron
Pero mi esperanza sigue intacta
Que algún día regreses a Italia,
 passeggero clandestino



Notas:
Inmigración Siciliana en Argentina 
* “… cifras que indican que los sicilianos representan el 35% de la inmigración italiana en Argentina, siendo el segundo grupo de los italianos del sur detrás de los calabreses.”
“…Hacia 2002 se estimaban unos 1.500.000 argentinos con ascendencia siciliana.”
 
*Información web 













3 comentarios:

  1. Triste historia que se vivió y todavía tiene secuela y probablemente lo volvamos a vivir

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    1. Ojalá quede como historia y referencia para no volver a vivirlo

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