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viernes, 5 de febrero de 2021

ELLA Y LOS HELADOS

Antonieta

[Relato]

Solo era ella, solo para ella son los tres helados de diferentes sabores: chocolate, coco y limón. El vendedor vio el pedido y así mismo le dio los helados, cada vasito con dos bochas de helado. Ella espera sentada en una de las sillas de una mesa solitaria. A su alrededor niños, parejas, señoras y señores mayores disfrutan de sus helados en esa tarde de verano. Ella le agradece al chico que le deja los helados en la mesa, y no pierde tiempo, empieza a saborear cada uno con mucha serenidad, parece solemnidad, lo hace con pausa como si en ese instante cumpliera con un acto protocolar único, donde el tiempo se ha detenido. Solo basta unos minutos para que llamara la atención de los que están a su alrededor, incluso del vendedor. No entienden tan forma especial para comer tres simples helados de chocolate, coco y limón. El tiempo pasa y ella sigue con la misma delicadeza y pausa al probar cada helado. "¡increíble, se derraman por los lados, pero a ella no parece importarle", comenta el vendedor.

-¡Ah! Está disfrutando sus helados… deja vivir a los demás, le responde su compañero.

Un niños que también la observa le pide a sus padres tres helados como los de ella.

En otra mesa un grupo de amigos opinan que es de mal gusto pedir tantos helados para comérselo ella sola "tantas personas que no pueden comer helados y ella pide tres, ¡qué desconsiderada!"

Unas señoras que están reunidas en otra mesa más cerca, la miran con disimulo y una de ella le murmuró a la otra: "Sara recuerdas cuando los abuelos nos contaron que fue lo primero que hicieron cuando cobraron su primer salario en este país después de huir de la guerra".

-¡Sí, claro! Nunca lo olvidaré, -responde-. Cuéntales a las chicas.

Nuestros abuelos junto a sus hijos fueron a un restaurante italiano solo a comer pasta Alla Norma, ese día comieron tanta pasta que las personas los miraban extrañados y algunos comentaban: "¿cómo era posible que comieran así?" Pero lo que no sabían es que por causa de la guerra habían pasado tiempo comiendo solo raíces que sacaban de la tierra y quizás muchos de los que llegaron como ellos no habían podido cumplir el sueño de comer una pasta Alla Norma.

A ella que saboreaba gustosamente sus tres helados, al escuchar la historia de las señoras se le vieron las lágrimas correr por sus mejillas. Es una historia parecida a la de ella, es la historia de muchos... Los recuerdos están en su memoria, el mar lleno de cocoteros, los campos sembrados de cacao y los domingos en familia tomando una limonada.

 




 

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