Antonieta
Historia
Madrugada de julio 1840
Sala de Interrogatorio
-¡Sí, he dormido entre muertos!
-¿¡Ya lo confesó! El hombre que interroga se levanta de la silla emocionado por la confesión.
-Dije que duermo entre muertos porque soy el que los cuida.
-Pero dormiste con ellos, lo acusa con el dedo.
-Soy responsable de cuidar de sus cuerpos.
-¡Ya están muertos, no sienten nada! Le da golpes al escritorio enardecido, mientras el acusado lo mira fijamente.
-Sabe usted qué cosas podrían pasarle a esos cuerpos desprovistos de alma.
-Pero usted está acusado de profanar esos cuerpos que cuida. ¿Que tiene que decir a eso?, El hombre toma por la camisa al acusado y lo levanta de la silla.
-Soy inocente, asegura el acusado casi sin poder respirar.
-Lo consiguieron encima del cuerpo de un hombre, no lo cuidaba, le hacía cosas al cuerpo, ¡no quiero ni decirlo! Es repugnante.
-Soy inocente, repite el acusado casi ahogado con su propia saliva.
-¡No es inocente! ¡Usted es culpable! ¡Confiese de una vez!
-¡Yo solo los cuidaba!, Insiste el acusado.
¡Pero de qué manera los cuidaba!, el hombre tira al acusado al piso.
-Con amor, les daba amor. No soy culpable, terminó de hablar el cuidador buscando aire para respirar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Comenta qué te pareció el relato. Gracias...