Antonieta
¿Qué es el mar?
Me pregunté un día viendo su imagen desde mi ventana. Si se lo preguntamos a un adulto, posiblemente dirá: El mar, es una enorme masa de agua salada que cubre la mayor parte del planeta. Puede continuar diciendo que le hace sentir bien cuando está enfrente de él. Ésta, sin duda, puede ser la respuesta rápida de un adulto.
Y si le preguntamos a un niño ¡sí! Da otra respuesta. El niño: En mar hay peces de todos colores, tiburones gigantes, sirenas y barcos hundidos de piratas, que todavía cuidan sus tesoros. También, está la ciudad perdida de Atlantis donde viven los seres mágicos del mar.
Se puede seguir escribiendo más de la imaginación, y sueños de los niños. Está el temible Kraken un calamar o pulpo gigante ¡Qué miedo! Y podemos finalizar, con un terrible monstruo, el Megalodón, un tiburón prehistórico que causa terror y es imaginado por los niños como el pez más grande del mundo que puede estar escondido en las profundidades del mar. Éstas son las posibles e inspiradoras respuestas de un niño.
San Francisco, Estados Unidos
—¡Qué sorprendente! Es esa masa gigante de agua salada, dijo el papá de Tomás.
—¿Cuántas criaturas que no conocemos habrán allí? Se preguntó mirando fijamente el mar.
—Todas conviviendo unas con otras en las profundidades, le comentaba a su pequeño hijo mientras jugaban en la arena.
En los domingo soleados, Tomás junto a sus padres van a las hermosas playas de San Francisco, el mar y la arena son perfectas para un día divertido. El clima es ideal, aunque siempre hay un poco de frío, pero en San Francisco es normal este clima con la neblina.
Tomás se levanta temprano, como nunca, los domingos son su día favorito, más si sale el sol.
A veces su papá hace un pequeño pozo en la arena y allí se entierra por momentos a imaginar que es un temible pirata enfrentando al Kraken. Se divierte tanto que no siente la brisa fría que llega de vez en cuando.
Tomás es hijo único, sus padres aún no deciden tener otro y tampoco un perrito. El niño necesita ser más responsable para cuidar una mascota, eso significa esperar unos años más.
A sus 8 años, asegura que está preparado para tener una mascota, quizás no tanto para un hermanito, y menos una hermanita, ellas juegan con muñecas.
Desea un compañero de aventuras, alguien que lo acompañe a dormir en las noches sobre todo cuando llueve con relámpagos y truenos, pero no queda más que esperar.
Se divierte con sus juguetes, prefiere estar con sus soldaditos, imagina que tienen vida y él es parte de su escuadrón de guerra.
Tomás piensa que más emocionante es ir a la playa hacer castillos de arena y que las olas los aplaste. El mar tenía vida, jugaba con él, es ese amigo que le falta.
Ese día del domingo salió con sus juguetes a construir castillos.
—Estos van hacer más grande que los anteriores. El mar no podrá aplastar mi fortaleza de arena, dice.
La familia salió rumbo a Crissy Field, una de las mejores playas en San Francisco, de su casa queda a unos pocos minutos de distancia.
San Francisco es una bella ciudad, ubicada al norte de California rodeado por la Bahía y el Océano Pacífico. Desde allí se puede observar el puente Golden Gate. La ciudad tiene tranvías, casas coloridas, playas, parques, cafés, arte y las mezclas de culturas que hacen vida la convierte en un destino turístico.
Cada vez que Tomás recorre el Puente Golde Gate imagina que va en un gran dragón rojo parecido a los de la cultura China.
Esos que siempre observa mientras camina con su mamá por ChinaTown. El barrio está adornado, por todas partes, con imágenes de dragones, gatos de la suerte, lamparillas rojas y amarillas que cuelgan en las puertas y ventanas.
A Tomás le fascina pasar por las tiendas de la Avenida Grant. Contempla cada detalle y se imagina escenas mágicas. A él montado en su gran dragón rojo, el Golden Gate. Esas ideas le llegan a la memoria cada vez que cruza el puente para salir de San Francisco hacia Sausalito, lugar donde su abuela mantiene una vida bohemia, tranquila junto a las flores y el mar.
Uno de los días favoritos de Tomás es ir a su casa, ella lo espera con un chocolate cake y helado. En una colina, enfrente a la bahía vive la abuela, es una gran casa llena de adornos de plata, figuras de cerámica y una variedad de caracolas de mar.
Allí imagina llegar a la playa en un barco pirata lleno de oro y plata. Luchar con otros piratas por su tesoro. Se imagina volar como Peter Pan y pelear como Barba Roja, son así los cuentos que le narra su papá.
—Tantas aventuras y no tengo un compañero, piensa.
En el mar ha encontrado ese amigo que tanto necesita. En especial que tenga tiempo para jugar con él.
Cuando llegaron a la playa Tomás saltó de alegría, fue directo a la arena cerca de la orilla a construir sus castillos. Antes que la ola llegue, pelea y defiende su fortaleza de arena. Luego ríe y le habla a las olas como dos buenos amigos, y así siguió jugando.
Sin darse cuenta se le acercó su papá, con una caracola gigante en las manos, Tomás se sorprendió, y le dijo: Papá esa es una de las caracola de la abuela.
El papá le respondió que esa caracola es un regalo de su abuela, pero tenía que dársela cerca del mar.
—Yo, también tengo una igual.
Había sido un regalo de ella cuando él tenía 8 años, igual que él, y tiene que cuidarla como un tesoro.
—Hijo dentro de la caracola te llevas una parte del mar, su sonido. Cuando quieras escucharlo la colocas cerca de tu oído y podrás imaginar que estás con él, le dijo el papá a Tomás.
El niño quedó emocionado, llevaría a su amigo a casa, ya no necesita una mascota. Nunca, nunca más estará solo.
De regreso no dejaba de escuchar el mar, allí tiene a su amigo, se fue con él a casa.
Después de la cena, cepilló sus dientes, se fue directo a la cama con la caracola en la mano, se despidió de sus padres con un beso y cerró los ojos.
A la caracola la acomodó cerca de su oído para sentir la compañía de su amigo, esa noche no tuvo miedo, durmió profundo.
En un sueño imaginó que era muy pequeño, tanto que entró por el orificio de la caracola, sin pensarlo se lanzó como en un tobogán, dio vueltas y vueltas, hasta que llegó al final.
No lo puede creer está en las profundidades del océano. Ve los peces de colores, tiburones blancos de gran tamaño, medusas y otras especies marinas. Es ese un escenario mágico.
Tan feliz está que no se preguntó cómo puede respirar bajo el agua. Comenzó a nadar junto a los peces, pasan por su lado y él puede tocarlos. Es el lugar más bello que ha visto.
—Deseo no salir jamás, aseguró Tomás, feliz rodeado de tantos peces y criaturas del mar.
De repente escuchó una voz que lo llamó:
—Amigo Tomás, ven aquí estarás siempre conmigo.
—¿Quién eres? preguntó Tomás.
—Eres tú, eres el mar.
—Sí, respondió la voz.



Hermoso hermana... me encantó...Éxito...
ResponderEliminarGracias 🤗🎊🎉
EliminarMuy bueno espero que sigas escribiendo temas muy buenos ,te felicito
ResponderEliminar👏👏👏❤
Eliminar